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Estamos impresionados que a sólo 5 minutos de Puerto Viejo, caminando por un trillo que inicia sobre la calle, exista una montaña con tanto potencial, llena de historia indígenas, cacao hasta para tirar para arriba, miles de ranitas, una catarata soñada y por si fuera poco es el segundo mejor lugar en el mundo para observar el paso de rapaces en migración. Sin palabras.

¿Cómo llegar?
De Cahuita sobre la carretera hacia Puerto Viejo.
Con Waze

Vehículo: Automóvil
Parqueo: En las oficinas Asociación Corredor Biológico

¿Qué llevar? Ropa cómoda y liviana, tenis de trail, jacket impermeable, ropa de cambio, vestido de baño o panta, bolsa seca, snacks, repelente y bloqueador

Mascotas: No

Camping:No

Contacto:
Sebastián 2200-3265 /8884-2671

Costo:
$25 por persona para pasar el día
$45 por persona por una noche (incluye almuerzo y desayuno)

Esta aventura empezó porque hay un chuzo de libro que se llama Grandes Espectáculos Naturales, sólo para seguir enamorados de este país, cada mes en algún rincón hay un espectáculo natural y este mes estaba en el calendario, la migración de rapaces… nos fuimos a ver que era la vara… de verdad que nos falta tanto por aprender de este chuzoooo de país que tenemos.

Después de que creimos que todo estaba confabulado para que no hicieramos este paseo, tomamos la actitud ¡Qué Buen Lugar! Y contra todo pronóstico climático y lluvia todo el camino, llegamos a Hone Creek y dejó de llover, dejamos el carro parqueado… terminamos de alistar los chunches mientras Sebastián con una sonrisa en la cara listo para empezar la caminata.

Como a 1km de donde dejamos el carro sobre la calle principal que va hacia Puerto Viejo hay un sendero que pasa desapercibido y es ahí donde empezamos a subir esa montaña con tanta riqueza, nuestro guía… Sebastián es un líder indígena con demasiado conocimiento en su tierra y forma parte de muchas investigaciones que se han realizado ahí… la más reciente es sobre la Matabuey, yo sé, a nosotros también se nos paró el pelo pero tranquilos no vimos ni una y salen en las noches.

Había mucho barro pero nada muy terrible son sólo 800 metros y se llega a la base, una lugar súper lindo en el medio de la selva de madera, nos recibió la familia de Sebastián con un almuerzo delicioso (arroz, frijoles, huevo con zanahoria y vegetales), nos cambiamos y con todas las ganas porque el clima estaba en todas nos fuimos para la catarata.

Pasamos a la Torre un toque, mide 12 metros de altura y por sorpresa también construida por el mismisimo Sebastián , estaba un poco nublado entonces decidimos seguir el camino hacia la Catarata Yokou.

Y una vez más este país nos deja con la boca abierta, un pared gigante de piedra cae el agua a una poza deliciosa, a los tres segundos ya Tavo y yo estábamos adentro, el agua deliciosa con mucha piedra resbalosa (no estaba fría). Nadamos por el borde de la poza para llegar a las piedras, subimos con cuidado para acercarnos más a la caída de agua, empezó a ponerse feillo el clima y decidimos irnos rapidito para que no se hiciera tarde.

¿Alguna vez han visto una hormiga bala llevando agua? Nosotros tampoco, es de las varas más impresionantes, parece mentira pero se ve la hormiga con una gota de agua, uno no entiende pero pasa… así que pongan atención a cada detalle, sonido, pregunten a Sebastián jaja él todo lo sabe y es enserio! Y además miles de ranitas rojas, verdes, verdes con negro saltando por todo lado.

Al llegar a la base, ya tocaba bañarse, entonces nos bañamos y al ratito la cena ya estaba lista, un pollo a la caribeña buenísimoooo! Estaba lloviendo un montón y en medio de esa selva no había otra cosa más que aprovechar y dormirnos temprano para intentar ver los rapaces al amanecer.

5:00am listos nos fuimos a la Torre, caía un garúa y Sebastián nos dijo iba a estar bien dificil ver algo… porque llovía mucho al norte. Nos quedamos unos 45min esperando y nada de rapaces, sólo disfrutamos de un show de tucanes en un árbol muy cerca de la Torre. No se gana pero se goza, la pasamos increíble y conocimos gente increíble.

Conocimos este lugar tan chiva gracias a la idea de venir a ver los rapaces, no lo vimos pero no pasa nada,disfrutamos cada minuto y ahora queda pendiente volver el próximo año para ver si tenemos suerte. Un dato para que se motiven: en un buen día se ven más de 100 mil pájaros pasando.

Migración de rapaces en Kekoldi:

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