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Este lugar es un paraíso tan rajado que es difícil de describir, pues es un santuario de vida silvestre accesible, lleno de vida con senderos que llevan a bosques y playas increíbles, también cuenta con tours para todos los gustos…. y lo mejor de todo queda a un brinco en ferry.

¿Cómo llegar?
Se toma la ruta 27 en dirección a puntarenas coma cuando se llega a Puntarenas, hay que dirigirse a el puerto del ferry que lleva a Paquera, el ferry dura aproximadamente una hora y media hasta llegar al otro lado del Golfo de Nicoya, y desde paquera a reserva Curú son tan sólo 15 minutos.

Waze: https://waze.to/lr/hd1exe59fd

¿Qué llevar?Ropa fresca, traje de baño, bloqueador solar, gorra, repelente, foco, sandalias, paño, cambiada, snacks, drybag, tenis, hidratación y excelente actitud.

Nivel de accesibilidad: El sendero es accesible para todos hasta cierto punto.

(sólo con ayuda)
(accesible con alguna dificultad)
(accesible sin dificultad)

Más información sobre la accesibilidad en Curú:
http://fundameco.org/2017/04/27/curu-refugio-vida-silvestre-todos/

Distancia:
Mirador 700 m (total)
Finca de Monos 2km (total)
Ceiba 2km (total)

Dificultad: Fácil

Vehículo: Automóvil

Parqueo: Si

Mascotas: No

Camping: No

Contacto:
www.turismocuru.com
Tel:2641-0014

Costo:
Entrada $12
Kayak $10 (sencillos) $15(dobles) por hora.
Cabinas $20 por persona la noche
Tour Bioluminisencia $35
Tour a Tortuga $25

El viernes pasado nos fuimos a pasear con Nati de FUNDAMECO (la misma vikinga con la que fuimos a La Ponderosa). Salimos después del brete hacia Curú, la situación es que debíamos estar a las 7pm en el Puerto, y así agarrar el ferry de 8:30 pm que lleva a Paquera… Llegamos a tiempo y pudimos hasta comernos un cevichito antitos de salir pallasito.

Nos apeamos del ferry para manejar hacia Curú, pero en medio de tanto cansancio/ganas de llegar, nos pasamos la entrada, entonces en vez de durar 15 minutos… duramos como media hora 🙁 … Cuando entramos a la reserva fue como entrar a un potrero que en vez de vacas tenía venados, de verdad algo increíble, manejamos como 5 minutos más hasta llegar a nuestra cabina donde pasariamos las 2 noches.

Día 1
Al día siguiente nos despertamos a las 7 am para chainearnos e ir lueguito a desayunar fuerte pinto con huevo en el comedor de la reserva. Después de llenar tanque nos dirigimos a nuestro primer tourcito hacia las islas Tortuga. El camino a la isla fue corto (poco más 10 minutos) ya que queda justo frente a la playa del Refugio Curú, aquí nos apeamos de la lancha para hacer un poco de snorkel donde vimos peces de todos los tamaños formas y colores por poco más de media hora.

Después del snorkel fuimos a una playa que está justo al lado de Playa Tortuga (lugar donde llegan los tours y molotes), esta se llama Playa Tropical y es mucho más chiva al no haber tanta gente. Aquí Merlín, quien fue nuestro guía y capitán de la panga, nos preparó un banquete de frutas y coco mientras disfrutamos de la playa.

Tirando al medio día nos devolvimos a Curú para almorzar. Cuando llegamos al comedor, comimos como si no existiera un mañana, y por lo menos yo quedé con una marea alcalina nivel Dios. Entonces cuando terminamos de comer sin querer me fui a dormir un ratico en la hamaca mientras Glori jaló a caminar con Núñez.

Mientras unos tiramos siestica, Glori se hizo un par de senderos llamados Ceiba y Finca de Monos. En estos senderos se pasa por un bosque al lado de la playa, luego se llega a un puente que cruza el río del estero, es aquí donde aumentan las purrujas ya que se cruza un bosquecito de mangle. Después del mangle se pasa por un bosque hasta el alma de pájaros y animales que termina en unos potreros.

Por ahí de las 4 de la tarde nos fuimos a alistar para ir a ver el atardecer a otra playa llamada Playa Quesera, ahí esperaríamos la noche para ver un show de bioluminiscencia.
Para ir a esta playa nos volvimos a montar en lancha para irnos por la costa poco más de 2 kms hasta llegar. De camino nos volamos un atardecer soñado, paramos par de veces para apreciar el momento kodak y seguimos.

Cuando llegamos a esta playa quedamos sorprendidos ya que a pesar que no haber mucha luz, se apreciaba la belleza. Otra vara tuanis es que aquí se puede llegar de 3 formas, 1 caminando desde Curú por un sendero, por kayak (30 min) o en lancha que no se dura casi nada. Animales no vimos muchos, solo a Núñez por ahí caminando por la playa pero todo bien.

Al caer la noche comenzamos a toquetear la arena en busca del plancton que caracteriza a estas playas. No fue hasta que realmente se puso oscuro que pudimos empezar a ver las luces, fue en ese momento que nos montamos a la lancha para hacer snorkel nocturno! Nos dieron los chunches y frente a Playa Quesera nos tiramos de la lancha para comenzar el show que fue realmente increíble.

Cuando volvimos a Reserva Curú y llegamos a la cabina nos enteramos que fuimos invadidos por una colonia de cangrejos (de los negros con rojo) gigantes. Estos majes los tuvimos que sacar con pala y escoba porque eran demasiados, aún así sobrevivímos a la experiencia.

Día 2
Nos volvimos a levantar a las 7 para desayunar, luego fuimos a caminar por un sendero súper corto y chiva que lleva al mirador. No es difícil de llegar, solo es bueno llevar botella de agua y protección solar porque en el mirador no hay sombra. Desde el mirador se logra ver toda la playa del Refugio Curú, entonces para mí es indispensable subir.

Una vez abajo en la cabina, nos alistamos para kayakear a la paradisiaca Playa Quesera, la cual nos habían recomendado ir hace ratote. Nos fuimos en 2 kayaks dobles y 1 sencillo (yo), duramos un toque más de media hora a paso tranquilo con paradas incluidas hasta llegar a Quesera. El camino fue simplemente perfecto, por un instante nos sentimos como en las playas de arena blanca y exóticos arrecifes del Caribe.

Cuando llegamos tiramos mantas a la arena y disfrutamos de una playa completamente privada, solo eramos nosotros y el mar… ¿en dónde más se puede disfrutar de un lugar tan perfecto y desolado? Esta playa de verdad es de las más chivas que hemos ido.