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Nos fuimos a conocer el Corredor Biológico Alexander Skutch (Los Cusingos) del Centro Científico Tropical, pallasito de Pérez Zeledón. Aquí nos encontramos además de un bosque tremendo hasta el carajo de aves chivísimas, gente increiblemente emprendedora, sencilla y de esa que todo lo que hacen… lo hacen con pasión.

¿Cómo llegar?
Para llegar nos fuimos por la ruta Interamericana Sur (por el Cerro de la Muerte) hasta llegar a Pérez Zeledón, de aquí seguimos un poco más hasta meternos por la entrada que va hacia Curicancha

Waze:
Corredor Biológico Alexander Skutch:https://waze.com/ul/hd1 st1501r

Trapiche de Nery: https://waze.com/ul/hd1st1fn9h

Dificultad: Fácil

Accesibilidad: No es accesible

¿Qué llevar?Ropa fresca, tenis de trail o botas, jacket impermeable, ropa de cambio, paño, traje de baño, gorra, repelente, bloqueador solar, hidratación, cosas de picar, cámara, binoculares y excelente actitud.

Vehículo: Automóvil o Carro alto

Parqueo: Si

Mascotas: No

Camping: No

Contacto:
Corredor Biológico Alexander Skutch Los Cusingos: 27382070
Comida y Hospedaje donde Sonia: 86363271 – 27381733
Trapiche Nery: 86575100
Finca de cacao CAPICACOA: 83586775

Costo:
Entrada $3
Tour guiado $10

Salimos de donde Tavo temprano y nos topamos con el resto en Chespiritos para desayunar como Dios manda… luego seguimos por la interamericana pasando por Pérez Zeledón y después de como media hora llegamos al Corredor Biológico Alexander Skutch del Centro Científico Tropical, donde esperamos un rato al encargado y luego nos fuimos a almorzar.

El almuerzo fue en la casa de una señora demasiado buena gente llamada Sonia que vieran qué delicia… es la mejor comida del universo. Después de comer nos fuimos para Capicacoa, este lugar es una finca que siembra cacao, pimienta y está haciendo unos productos artesanales reales deliciosos. Entonces el señor nos llevó a recorrer la finca localizada montaña arriba con una vista chivísima, y de paso aprender un poco de su proyecto con el que busca abrirse paso en el mercado culinario.

Después de aquí nos fuimos a la finca de Nery, quien tiene un trapiche… aquí la cosa se puso interesante porque nos pusieron a trabajar en el proceso de sacarle el jugo a la caña y preparar el fogón para calentar la paila y así hacer todos sus derivados. Entonces imaginen a Tavo y Glori dándole vueltas al trapiche corriendo para así machacar la caña y sacarle el jugo de caña…. Después en el fuego el jugo de caña burbujeando para sacar el dulce de tapa que se echa en los moldes de madera de quién sabe hace cuantos años… en fin es una experiencia única porque el producto que normalmente compramos está super procesado y no siempre se puede vivir en carne propia lo que es este trabajo.

Luego en la finca nos enseñaron a hacer cajetas y hasta ordeñar una vaca… para cerrar fuimos por un café con empanadita de queso que estaba rajado buena. Luego de aquí nos fuimos a descansar para el próximo día.

Al día siguiente volvimos a desayunar donde Sonia… y nos volvió a sorprender con comida de otro nivel y así agarrar fuerzón para ir al Corredor Biológico. Llegamos al corredor biológico Alexander Skutch y nos asignaron un guía para hacer la caminata… el lugar lleva el nombre de este biólogo dueño de la finca que se dedicó a regenerar el bosque y así dedicarse al estudio y avistamiento de las aves.

Comenzamos el sendero y a escasos metros de comenzar pasamos por la casa museo donde vivió por muchos años el legendario Biólogo Alexander Skutch… Continuamos y entra más caminamos, más pájaros logramos ver… de verdad es increíble lo que se puede llegar a ver si se va con un guía bien experimentado. El punto de este lugar no es caminar largas distancias, sino es ir pausado apreciando detalles que normalmente pasan desapercibidos.

Luego de la caminata que terminó cerca de un pequeño río subimos a la casa museo de Alexander Skutch, aquí se puede ver todo en su lugar, justo como vivió por casi 100 años este señor quien dió su vida al estudio y conservación de las aves.

Cerca de las 11 am llegó Sonia pero esta vez a darnos unos pinchos con frutas mixtas, un pancito de nueces delicioso y juguito de piña apenas para revivir y dirigirnos a bañar al río cerca de la reserva llamado Peñas Blancas. En este lugar un extranjero arregló el lugar con gradas y mesitas para comer para que así toda la gente vecina disfrute del río. El río Peñas Blancas estaba delicioso y refrescante, no tenía poza pero sí había mucho espacio donde bañarse ya que no llega casi nadie (eso es chiva).

Ya bañados nos fuimos de vuelta a donde Sonia para cambiarnos y comer de nuevo delicioso.

FECHA DE PASEO: ABRIL 2018

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