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El río Cucaracho en Upalandia, baja desde las faldas del Volcán Rincón de la Vieja. Es una carajada bastante cercana a la perfección, y si le sumamos la sensación de montaña rusa en 21 kilómetros de recorrido… el resultado es una aventura de rafting llena de adrenalina con un escenario digno de portada de National Geographic.

¿Cómo llegar?
De Liberia 25 minutos hacia el norte, desviarse hacia Quebrada Grande, pasando por el parque eólico de Orosi y seguir hacia Dos Ríos (Seguir los rótulos de Blue River Hotel)
Con Waze

Vehículo: Todo vehículo llega. Pero les recomendamos andar un carro alto. Calle de lastre y llueve mucho.

Parqueo:

Costo: ¢35000 por persona (mínimo 4 personas)

Info: Flow Trips
Teléfono: 8380-1433

Tiempo de Rafting: 4 horas

¿Qué llevar? Por día: 3 cambiadas de ropa (la zona es bastante lluviosa), 2 paños, sandalias preferible de las que se amarran, 2 pares de tenis.
Además snacks, hidratante, bloqueador, repelente, cámara, jacket impermeable y muy buena actitud.

¿Comida?
El tour de rafting incluye snacks como a medio camino, además al finalizar un sandwich y de tomar.

Todo empezó de madrugada como a las 5:00 am dirigiéndonos hacia Liberia por la Ruta Interamericana Norte. Hicimos una parada clásica y obligatoria en el toro gigante de Tres Hermanas, en Limonal para desayunar sabrosón. Pasamos por Liberia, y a los 25 minutos había una entrada a mano derecha, hacia Quebrada Grande donde el camino se puso cada vez más lindo.

Primero nos sorprendimos cuando en medio de la carretera de lastre se logro apreciar la primera hélice gigante, luego aparecieron las demás como gigantes que adornaban los potreros, además que se apreciaba en el fondo el Volcán Rincón de la Vieja, luego la calle que iba columpiándose entre pequeños pueblos nos llevó al sitio de inicio del rafting.

El equipo de Flow Trips nos explicó súper bien un poco de técnica, leguaje y comandos durante el rafting y al agua pato. El recorrido empezó relajado como para practicar y luego se volvió un toque más técnico en algunas secciones, pero lo que no faltó fue emoción y adrenalina. El lugar por el que navegábamos eran otros 100 pesos, un bosque con grandes árboles nos protegió del sol gran parte del tiempo, mientras recorríamos profundos cañones entre piedras gigantes uno que otro mono nos miraba con curiosidad.

Lo que hace increíble este río es la pureza y temperatura del agua , la naturaleza siempre verde e imponente, el tiempo de volar remo y lo aislado de la zona que hace de la aventura algo único.

Luego de llegar muertos al lugar donde nos hospedamos, comimos hamburguesas caseras mortales, aplicamos un valioso power nap, y fuimos a las fiestas en una finca que se llamaba Rancho de Don Chu, ahí cerca de Gavilán. Como buena fiesta de pueblo, habían corridas de toros con narrador legendario incluído, música de turno para el bailongo, futbolín, fuerte hidratante y bocas de vigorón absurdamente buenas. Estas fiestas las hacen cada mes o mes y medio. Recomiendo preguntar a los locales a ver si hay actividades, porque de verdad le dan un toque diferente al clásico paseo con un poco de nuestras raíces criollas.

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