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A sólo una hora se San José lo esta esperando una aventura que hará volar su nivel de adrenalina a otro nivel, volar como un zopilote es algo que está en el bucketlist de todos, y es más fácil de lo que parece.

¿Cómo llegar?
Tomar Ruta 27 hasta Caldera y se desvían a la derecha en el rótulo de Nemaclys.
Con Waze

Vehículo: Todo vehículo llega.

Parqueo:

Costo:
¢28000 x 10 minutos
¢42000 x 20 minutos

Info: Nemaclys
Teléfono: 26343027 – 88193006

Tiempo: Hay que tener paciencia para esperar que haya viento y estar listos para volar.

¿Qué llevar?Ropa fresca y cómoda, bloqueador solar, anteojos de sol y ganas de volar.

¿Comida?
Pueden pedir comida y de tomar en el restaurante.

Tomamos la carretera a Caldera como a las 8:30 am para llegar una hora después a la desviación hacia la montaña del spot donde esperábamos hacer nuestro esperado vuelo libre. Cuando llegamos a la parte de arriba había una aguja de acceso donde se paga ¢500 por persona para entrar al lugar, terminamos de subir y llegamos al parqueo.

Nos apeamos del carro y automáticamente nos recibieron los dueños con una buenísima vibra. Pienso que esto se debe a la satisfacción de cumplirle el sueño a muchas personas de volar y planear en el aire, una experiencia súper emocionante que nos hace sentir más vivos que nunca.

Luego de esperar el momento ideal (ventolero) para el vuelo, nos explicaron un par de detalles y vámonos. La primera fue Glori, quien llegó a aterrizar a la playa por falta de viento. Entonces volvió a la montaña en carro, se volvió a tirar por segunda vez y ahí sí voló como un papalote gigante. Y así seguimos todos, aproximadamente 10 minutos de vuelo, desde los primeros 10 segundos es algo estúpidamente asombroso.

Caldera normalmente lo vemos como una playa no tan güauu… pero desde el aire uffff, es otro nivel, en serio. Uno no sabe para donde volver a ver y de verdad que quita el aliento de la contentera.

El aterrizaje fue bastante facilito para todos, solo caímos sin drama de pie en el zacate, el piloto es demasiado gato y lo hace ver súper sencillo. Luego para variar nos dio hambre y fuimos al restaurante del mismo lugar por un cevichito y un plato fuerte buenísimo.

Un lugar perfecto para pasar un día, sin ningún apuro y acompañado con amigos, familia, niños y mayores de edad.

Dato curioso
Persona más joven que ha volado en este lugar: 5 años y el mayor un señor de 100 años… ¡no hay límite para disfrutar del deseo de volar! 🙂

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