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Nos fuimos con la TARJETA BLUE DE AMERICAN EXPRESS a Quepos a cumplir nuestro segundo reto, tirarnos en paracaídas desde un avión! Fácilmente es una de las actividades más emocionantes del mundo mundial y queremos que ustedes también se atrevan a vencer este miedo de la manera más chiva.

¿Cómo llegar? Se toma la carretera Costanera Sur, pasando por Herradura, Jaco, Parrita y cuando se pasa por Quepos hay que seguir unos 10 minutos más hasta ver el Rótulo de Sky Dive Costa Rica, ahí se entra a la finca donde está la base de operaciones de ellos.

Waze: https://waze.com/ul/hd1sjtgyg7

Distancia: 0km

Dificultad: fácil

Accesibilidad: Accesible

¿Qué llevar? Ropa cómoda como de playa, tenis, bloqueador, repelente y ganas de pasarla bomba.

Vehículo: Automóvil

Parqueo: Si

Mascotas: No

Camping: No

Contacto: skydivingcostarica.com 8406-8544 / 8350-2746

Costo: $339

Salimos como a las 6:00 am hacia Quepos, pasamos a desayunar alguito por Jacó, y continuamos hasta llegar al lugar. Cuando llegamos nos topamos un portón donde un muchacho nos recibió y guió para llegar a la oficina.
rio perdido
Este lugar está situado en medio de una finca gigante que tiene un aeropuerto dentro de ella. Otra cosa que hace especial este lugar es que está ahí nomasito del Parque Nacional Manuel Antonio, entonces parte del ride es hacer un recorrido volando sobre las famosísimas playas de este parque nacional.

Bueno entonces llegamos a la oficina y conocimos a los maes con los que nos ibamos a tirar, luego pasamos front desk donde pagamos y firmamos las hojas donde uno asume el riesgo de la actividad extrema por hacer y luego de esto nos tocó esperar un rato a que fuera nuestro turno.

Mientras esperábamos la emoción era intensa, entre nervios y contentera. Glori y yo (Trejos) eramos los más pendejitos, pero aún así manteníamos la buena actitud ya que estábamos por hacer una de las actividades que logran disparar al más allá la adrenalina.

Chan-chan-chan chaaaaan…. Llegó nuestra hora! Primero nos fuimos Karlita y yo
(se hace de 2 en 2) , entonces junto a dos instructores súper tuanis nos fuimos a poner el arnés con el cual uno se aferra al instructor por Detroit. Nos explicaron cómo sería el ride y luego la apeada de la avioneta, todo esto para eliminar los riesgos durante la actividad.

Tocó luego una caminata de unos 3 minutos hacia la avioneta, nos montamos y ya no había vuelta atrás (realmente desde que salimos de SJ no había vuelta atrás), nos despedimos de quienes quedaron en tierra y volamos. El recorrido son como 20 minutos parriba, se pasa Manuel Antonio, y las vistas son rajadas… pienso que estas sirven para distraer la mente de hacer semejante caballada y ponernos contentos. Una vez que se llega a los 2000 m.s.n.m. los maes dicen YA! ES AQUÍ!!!

En este instante es cuando entra ese susto que lo deja a uno sin aire, una emoción rarísima entra en la cabeza, uno está al borde de la puerta de la avioneta viendo hacia el vacío y ese instante en el que uno se tira, todo el susto y miedo se va… Los gritos de felicidad salen por si solos y uno quiere que ese momento dure un montón, pero en realidad pasan 20 segundos increíblemente rápido. Lo que se siente durante la caída es difícil de explicar, pero se siente riquisimo, uno va viendo para abajo con cara de loco pero sin miedo y por la resistencia del viento y por ir en posición horizontal NO se siente vacío que uno pensaría, entonces uno realmente disfruta ese momento al máximo ya que va VOLANDO.

Luego se escucha un estruendo y es cuando se abre el paracaídas, ahí ya uno sabe que está vivo y ya uno vuelve a escuchar la brisa a una velocidad decente mientras sigue sin asimilar lo que acaba de suceder. El paseo en parapente dura unos 5 minutos mientras llega a la pista de aterrizaje, donde nos esperaban Glori y Tavo…

Luego salieron ellos volando para tirarse igual, Glori pensaba que iba a llorar de los nervios y Tavo estaba dispuesto a hacerle porras para que se animara, pero al final todo salió bien y la emoción le ganó a los nervios de Glori y no lloró y 25 min después volvieron con la misma cara de locos que teníamos nosotros, satisfechísimos de vencer uno de los miedos más grandes… tirarse al vacío. Realmente es una actividad que vale la pena rajado y por más miedo que uno siente al final se siente increíble además que uno se siente la persona más valiente del mundo.

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