Buscar
Search in title
Search in content
Search in excerpt
Filter by Custom Post Type

Nos fuimos a descubrir las antiguas minas de Villa Colón en una increíble caminata entre árboles gigantes y río que nos alegraron el alma. Así que aliste su botella de agua y sáquese a pasear a este lugar.

¿Cómo llegar?
Se agarra la ruta 27 hacia Ciudad Colón y luego se sigue hacia el Rodeo que se encuentra a mano derecha.

Waze: https://waze.com/ul/hd1u06mqhe

Distancia: 16 km

Dificultad: Moderado

Accesibilidad: No es accesible

¿Qué llevar? Ropa cómoda y fresca, tenis de trail/hiking, foco, mucha agua, gorra, bloqueador solar, repelente, snacks y excelente actitud.

Vehículo: Automóvil

Parqueo: Si

Mascotas: Si

Camping: No

Contacto:
https://www.facebook.com/caminantesaventureros/

Tel:8821-4738 / 8852-2000

Costo: ¢10 000

Comenzamos a las casi 8 am de la mañana desde la histórica casa del Hotel el Rodeo en Ciudad Colón, aquí nos topamos con nuestro guía Don Víctor.

La caminata comenzó por la calle en dirección a la U para la paz, de ahí continuamos y después de subir un cuestón el camino se puso bonito. Comenzamos a bajar y el bosque comenzó a rodearnos, árboles gigantes marcan el camino entre algunos potreros mientras nos brindan la sombra necesaria para continuar.

Luego de media hora llegamos a un punto super chiva donde se abre un claro con vista hacia el valle central y en el fondo se logra ver el volcán Poás. Continuamos caminando hasta un árbol de Guanacaste gigante donde nos sentamos para hacer un picnic y compartir un poco.

Después seguimos caminando por el camino que se convirtió en sendero hasta llegar a una pequeña intersección donde giramos a la derecha para seguir bajando un poco más y así llegar a las famosísimas minas…

Entonces nos quitamos las cosas de encima y sacamos los focos para entrar a la cueva, aquí estuvimos como 15 minutos reccorriendo el lugar y salimos por otro lado casi que de cuatro patas, pero nada del otro mundo.

Seguimos caminando por la finca donde están las minas para salir luego a unos potreros que nos llevarían a una catarata.De camino la esposa de Don Victor nos topó para darnos un refrigerio de frutas y agua fría que nos cayó como del cielo.

Cuando llegamos a la catarata estaba seca, pero son momentos y los baldazos la llenan de agua. Caminamos la parte alta y luego bajamos,donde topamos con un río clavado en el bosque, super lindo y nos quedamos fácil media hora aquí hasta que decidimos subir y hacer otro picnic más antes de seguir la caminata.

Luego de salir de los potreros llegamos a la calle de lastre principal de piedras negras, aquí subimos 7 kilómetros más hasta llegar de vuelta al Rodeo.

Favorito Del Mes