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¡Es tan chiva pasear y conocer lugares nuevos! Junto con Yuplón nos fuimos para Turrubares a conocer un lugar llamado Macaw Lodge escondido en las montañas para hacer nuestra reseña de este lugar tan perfecto para conectarse con la naturaleza entre sus jardines, pájaros, cascadas, muchísima vegetación y meditando en el deck de yoga.

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¿Cómo llegar?
Agarrar la Ruta 27 y desviarse hacia Bijagual y en la plaza doblan a la izquierda por 10 km más montaña adentro

Waze: https://waze.com/ul/hd1ezkdzru

Distancia: 1km total

Dificultad: Fácil

Accesibilidad: Si es accessible

¿Qué llevar?
Ropa fresca, tenis de trail, jacket impermeable, traje de baño, paño, repelente de insectos, ropa para cambiarse y excelente actitud.

Vehículo: Alto

Parqueo: Si

Mascotas: No

Camping: No

Contacto:
www.macawlodge.com
travel@macawlodge.com
tel: 8310-9073

Salimos de San José el sábado en la tarde sin saber muy bien para donde íbamos, empezamos a meternos hacia las montañas, pasando por vistas increíbles y llegamos a Macaw Lodge justo para la cena, que por cierto estaba buenísima. Como era de noche no pudimos apreciar mucho el hotel pero nos enseñaron el lugar y nos contaron de la historia. Pués resulta que eran fincas con tierras muy dañadas por los monocultivos y unos hermanos empezaron a reforestar y más adelante empezaron a usarla para turismo hasta que terminaron haciendo un hotel lo más sostenible posible, entonces hay huerta, paneles solares, el agua es de nacientes, apicultura etc. Lo que lo hace bien chiva.

La habitación tiene una gran ventana con un cedazo que da a un laguito, no se veía nada pero nos dormimos con el sonido de la ranas. Al día siguiente, apenas amaneció abrimos las cortinas para poder ver la vista que teníamos y efectivamente era un chuzo. Estaba el laguito rodeado de unos jardines lindísimos. Nos alistamos para ir a desayunar y esperamos a que llegara Karlita para salir a conocer realmente todo el lugar.

El lugar en serio tiene unos jardines lindísimos y senderos todos bonitos, se pueden ver un montón de lapas, garzas, colibríes; tucanes, oropéndulas y otro montón de pajaritos . Empezamos a caminar por el sendero pasando por diferentes jardines de palmeras, heliconias, y un laguito con flores de loto como de película. Luego llegamos al deck de Yoga que es un chuzo, a la par de un río y rodeado de bambú. De aquí seguimos camino a la catarata que fue una caminata como de 15 minutos. La catarata estaba bien chiva y bastante llena de agua porque acaba de pasar el invierno. Eran un par, la de arriba es más grande y más chiva, es perfecta para subirse un poquito y buscar el spot con la presión de agua ideal para un masaje y una ducha natural. Hay para todos los gustos. Explorando nos encontramos un mini jacuzzi personal también delicioso. Aquí nos quedamos bastante ratillo porque el agua estaba riquísima. Después fuimos a la de abajito que tenía una poza un poco más profunda, que también estaba rica.

Y bueno cuando ya fue suficiente de agua nos devolvimos para ir a hacer un poquito de yoga con lo poco que sabemos. Ese deck teníamos que aprovecharlo en serio es súper relajante. Estuvo buenísimo. Cuando terminamos nuestro rato jugando de yoguis obvio teníamos hambre y nos fuimos a almorzar. La comida aquí es deliciosa, todo natural y fresquito porque casi que todo lo producen ellos. Y para terminar nos fuimos a hacer el tour por la huerta, que tienen todo tipo de planta, hay siembras de cacao, el área de apicultura,
es muy interesante ver el proyecto que tiene este hotel para llegar a ser 100% sostenible.

Fecha del paseo: Noviembre 2018

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