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Nos fuimos a descubrir junto al famosísimo Don Hugo este chuzo de cataratas clavadas en la jungla eternamente verde en el corazón de la montaña cerquitica de Guápiles.

¿Cómo llegar?
Tomar la Ruta 32 hacia Guápiles, pasa el puente del río Toro Amarillo y en el restaurante La Trocha dobla a la derecha ahí pasa el puente, sigue y la primera entrada a la izquierda y y ahí sigue hasta la Soda Onde Timbu. Punto de Salida

Waze:
Casa Don Hugo: https://waze.to/lr/hd1u3szqr9

Soda Onde Timbu: https://waze.to/lr/hd1u3c8euv

Distancia: 10km

Dificultad: Alta

Accesibilidad: No Accesible

¿Qué llevar?
Ropa cómoda de secado rápido, tenis de trail, jacket impermeable, repelente, vestido de baño, bloqueador, paño, snacks, par de botellas de hidratante y excelente actitud.

Vehículo: Carro alto

Parqueo: Si

Mascotas: No

Camping: Si

Contacto:
Hugo Durán cel:8405-9220

Costo: ¢5000 por persona

Una vez más nos fuimos a pasear a la jungla de Guápiles con nuestro amigo y baqueano Hugo Durán. Para salir nos topamos en la Soda Onde Timbu la cual se encuentra más cerca de donde comienza el sendero que va a la catarata.

Cuando llegamos estaba lloviendo, aún así nos bajamos del carro para alistarnos y comenzar a caminar. La primera parte del recorrido es una calle de lastre un poco cuesta arriba, y luego antes de llegar al Río Blanquito hay que meterse por un sendero a mano izquierda… aquí comienza lo bueno.

El sendero no está muy bien marcado (por lo que es indispensable ir con guía), además el recorrido está súper embarrealado entonces no hay que preocuparse mucho por saltar charcos ya que tarde o temprano terminará hasta el cuello de tierrita.

Luego de caminar por poco más de 2 horas llegamos a la primera catarata llamada Real de Quetzales, un lugar totalmente virgen donde la que manda es la madre naturaleza. Para llegar a la base de la catarata hay que escalar por unas piedras las cuales están cubiertas por musgo. No hay poza pero si hay un pequeño espacio en la parte baja para poder sentarse sobre las piedras para apreciar el lugar.

Después de una media hora nos fuimos a conocer la otra catarata que estaba cerca pero el acceso iba ser mucho más complicado debido a lo quebrado del terreno. Tuvimos que subir una montaña agarrados de unos mecates y luego bajar de culito hasta topar de nuevo con el sendero que lleva hasta la catarata.

Luego de unos 45 minutos caminando llegamos a la Catarata Las Orquídeas, ésta era muchísimo más alta y la caída de agua es más como un baldazo perpetuo. Igual que la otra, estábamos rodeados de una jungla eternamente verde, donde dan ganas de quedarse por horas de horas pero por cuestiones de tiempo nos tuvimos que devolver ya que el acceso no estaba tan sencillo. El regreso fue un poco más fácil porque fue por otro camino.

De vuelta nos dejó de llover totalmente, hasta que llegamos a la soda Onde Timbu donde nos mandamos el mejor casado de la historia con chicharrón ahumado legendario, todo un clásico del lugar.

Fecha Paseo: Octubre 2018

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