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Escondidas en Playon de Parrita se encuentran tres piscinas naturales rodeadas de árboles, perfectas para ir a refrescarse y pasarla bien. Un lugar que no muchos conocen pero como todos siempre vale la pena conocer.

¿Cómo llegar? Ruta 27 Playón de Parrita Pacífico Central

Con Waze: https://waze.to/lr/hd1sn9jugc

Distancia: 3km Total

Dificultad: Fácil

¿Qué llevar? Tenis, vestido de baño, bloqueador, paño, bastante agua, ropa cómoda y comida.

Vehículo: Automóvil

Parqueo:

Mascotas:

Camping: No

Accesibilidad: No es accesible

Costo: ¢3000 Nacionales

Hace días no habían hablado de unas pozas que quedaban en Parrita pero no sabíamos exactamente por donde. Cuando encontramos la información nos fuimos, pasamos a desayunar a soda Guacimo despuesito del Tárcoles, sólo buena. Después seguimos camino a Parrita hasta llegar a Playón de Parrita y cuando llegamos al rótulo que decía catarata preguntamos en una casa donde nos dijeron por dónde era que se entraba, se paga la entrada y se puede parquear el carro ahí mismo.

Caminamos un poco entre potreros, pasamos algunas vacas y uno que otro charco hasta llegar al río, el calor estaba bien fuerte así que era el lugar perfecto para refrescarse. Todavía no habían empezado las lluvias entonces no estaba tan lleno. Cuando uno llega como a la izquierda se sube por un senderito pegado al río hasta llegar a la piscinas. Son 3 pozas y 2 son bastante profundas y rodeadas de buena piedra entonces son buenísimas para tratar de hacer trucos y tirarse desde diferentes puntos de distintas maneras. Habían unos locales que somo siempre son los que se las saben todas y son gatísimos haciendo piruetas y hacen que la demás gente se pique y se tire al agua también.

En este paseo estábamos estrenando el drone, y en teoría Tavo había practicado un poco. Estando ahí lo sacó y lo empezó a volar, todo bien hasta que de repente el drone dejó de hacerle caso y empezó a chocar con cuanta rama había y lo peor es que debajo de las ramas estaban las pozas. Tavo empezó a gritarme para que lo atrapara pero era imposible. Por dicha cuando decidió aterrizar cayó de pura guava en la montañita sano y salvo, con un par de raspones en la helices. Echando a perder se aprende.

Después del susto nos metimos al agua para relajarnos, brincamos a la poza. La segunda de arriba a abajo es la más profunda y de donde todo el mundo brica. Ya luego nos quedamos ahí en las piedras a la orilla de las pozas disfrutando del lugar. Poco a poco fue llegando más gente, por dicha es espacioso entonces la gente se puede distribuir. Hasta que de repente llegó un bus completo de extranjeros, ahí si estaba ya un poco hacinado. Así que como siempre “el que madruga come pechuga”. Así que entre más temprano llegue es mejor.

Ya luego de eso recogimos los chunches y nos fuimos de vuelta, un almuercito por Jacó y para la casita.

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