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Nos fuimos la Colonia del Toro para conocer Poza la Presa, un lugar de cascadas de fácil acceso y rodeado de naturaleza perfecto para pasar un día de paseo.

¿Cómo llegar?
Nosotros nos fuimos por Vara Blanca y luego de ahí se baja hasta Sarapiquí para luego doblar a la izquierda en dirección a San Carlos, 20 minutos después nos desviamos hacia la izquierda donde se ubica la Colonia del Toro.

Waze: https://maps.google.com/?cid=10663392012372454331

Distancia: 1 km total

Dificultad: Fácil

Accesibilidad: No es accesible

¿Qué llevar?Ropa fresca, jacket impermeable, traje de baño, paño, repelente, bloqueador solar, ropa seca para cambiarse luego y excelente actitud.

Vehículo: Llega automóvil, pero es preferible alto.

Parqueo: Si

Mascotas: Si

Camping: No

Contacto: Kenneth 8934-5446

Costo: ¢2000

Llegamos súper tempranito a la Colonia del Toro, este pequeño poblado de finqueros viven a los pies del Volcán Poás, lo que explica el color levemente turquesa de sus ríos siempre rodeados de jungla intensa.

Aquí nos topamos con un jóven estudiante de agronomía llamado Kenneth, el mae ha tenido la iniciativa junto a su familia de abrir este paraíso al público y así logramos contactarlo para visitarlo.

Cuando llegamos el clima estaba tuanis, nublado pero cero agua entonces aprovechamos para ponernos a caminar hacia la poza, de camino Kenneth nos contó que se llama la Presa porque ahí hicieron un muro de concreto hace más de 80 años, esto para lograr desviar el agua para abastecer a todo el pueblo de Bajos del Toro.

No habíamos ni caminado 300 metros pasando la lechería cuando nos vimos al pie de río de agua clara rodeados de un chuzo de bosque, aquí seguimos caminando hasta ver la famosa presa (con buena poza) y luego nos quitamos los bultos para saltar unos 4 metros hasta la poza de abajo donde había una caída de agua súper chiva.

Luego continuamos por 5 minutos más río abajo hasta llegar a otra cascada más linda todavía, con más espacio para poner lo bultos y picniquear en paz. Aquí nos cayó el agua, entonces tapamos los bultos con sus respectivas capas y nosotros nos tiramos de nuevo al agua. La temperatura no estaba tan fría y se podía estar relajado en el agua sin morir congelados.

Al final nos comimos alguito antes de subir de vuelta al parqueo para así devolvernos a casa, felices de lograr conocer un lugar más en esta zona llenísima de cataratas.