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Nos fuimos una vez más a Bajos del Toro para conocer la catarata La Celestial, no solo por su color celestico… sino también su belleza que parece salida del Jardín del Edén.

¿Cómo llegar?
Ubicada en Bajos del Toro, lo mejor para llegar acá (si andan en automóvil) es por Vara Blanca, desde ese punto pueden poner el link de waze para llegar.
WAZE: https://waze.to/lr/hd1u4664ve

¿Qué llevar?
Ropa cómoda, tenis de trail, jacket impermeable, bolsa seca, snacks, bloqueador, repelente, paño, gorra y excelente actitud.

Vehículo: Carro alto / Automóvil

Parqueo: Si (a la orilla de una calle)

Mascotas: Si

Camping: No

Contacto: Jorge Salazar 8780-7504

Costo: ¢4000

Comenzamos nuestro día en Bajos del Toro, pasamos a la sodita del pueblo y yo me pedí un gallo de arracache para luego terminar de manejar hasta nuestro punto de encuentro con los guías. Resulta que el punto de inicio es el mismo de la catarata Las Gemelas que habíamos ido hace un par de años, entonces el camino se nos hizo bastante familiar.

La primera parte de la caminata es en camino de barro (por ser verano no estaba tan furris), luego se pasa un atajo por bosquesito y luego se vuelve a salir al camino de barrito. También se cruzan varios ríos pequeños donde el agua no pasa del tobillo, o si quieren tratan de no mojarse pasando sobre las piedras pero es bastante posible que terminen más mojados.

Luego hay que desviarse a la derecha en el mismo potrero de la catarata Las Gemelas pero luego de bajar una parte por el charral hay que seguir otro trillo el cual no está bien marcado aún, este luego de unos 20 minutos llega a la catarata Celestial.

La última parte de sendero para llegar a la catarata es bastante empinada, pero nada imposible, poco a poco se escucha el sonido del río más fuerte hasta que de pronto boom! se logra ver la catarata celeste perfecta.

Todas las cataratas son chuzas, pero esta tiene un yonoseque exhuberante, refrescante y delicioso que desencadena una serie de comportamientos de euforia, donde uno deja los chunches botados y se tira al agua a disfrutar del lugar.

Después de chapotear y tomar cuanta foto pudimos, nos alistamos para devolvernos por el mismo camino a otra catarata que les contaremos la próxima semana. Lo bueno fue que a la vuelta no nos cayó ni una gota de lluvia y nos fuimos directo al centro del pueblo de Bajos del Toro para comer y cambiarnos por ropita limpia para manejar de vuelta a chepe.

Fecha del paseo: Marzo 2019

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