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Nos fuimos para Kinkara… un glamping hotel que superó todas nuestras expectativas, brindando una experiencia rajado chuza a todos los huéspedes.

¿Cómo llegar?
Se agarra hacia Pérez Zeledón por el Cerro de La Muerte y unos 15 minutos después de pasar el centro hay que doblar a la izquierda hacia Santa Elena, de camino encontrará señales que dicen hacia donde se encuentra Kinkara.

Waze: https://waze.com/ul/hd1st309fw

Distancia: Depende de van a pata o a caballito

Dificultad: Fácil

Accesibilidad: No es accesible

¿Qué llevar? Ropa fresca, repelente, bloqueador solar, sandalias, tenis de trail, pantalón largo, traje de baño, paño, botella de agua y snacks.

Vehículo: Automóvil

Parqueo: Si

Mascotas: No

Camping: No

Contacto: https://www.kinkara.com/
reservations@kinkara.com
tel:+506-4040-0423

Costo: Consultar página.

Llegamos el viernes por la noche a Kinkara levemente cansados ya que salimos un poco tarde y con presas de San José… por suerte nos recibieron con un fresquito antes de llevarnos a nuestras habitaciones las cuales eran tiendas de acampar super chivas y cómodas.

Al día siguiente nos despertamos en este chuzo de gampling con una plataforma de Yoga en el puritico centro rodeada de un jardín/huerta del cual sacan gran parte de la comida del restaurante.

Luego de caminar un toque por el jardín fuimos a tomar un baño para luego encontrarnos para el desayuno (rajado rico) como se acostumbra en el hotel… compartiendo la mesa con otros huéspedes.

Aprovechando el día despejado perfecto, nos fuimos a una catarata y poza montados a caballo. En el recorrido por la gran finca pasamos por miradores super lindos del valle de San Isidro. Llegamos al parqueo de caballos cerquita del río, caminamos como 300 metros por el bosque hasta llegar al río… vieran que poza más deliciosa!

Con el agua súper cristalina y fría nos fuimos nadando hacia arriba para ver la caída de agua y después bajamos para estar frente a otra catarata del mismo río donde solo Tavo se mandó (estaba muy alto).

Luego de la cabalgata volvímos para almorzar otras ricuras en el restaurante del hotel y después me fui con Tavo para las hamacas al lado del río donde nos dormimos un ratico para agarrar fuerza.

Al final del día, para cerrar con broche de oro nos dieron una clase de yoga en la plataforma en medio del mandala, con el atardecer de fondo. Fue una experiencia espectacular…

Después de la cena prendieron una fogata mística justo frente al restaurante, aquí nos sentamos a hablar paja e intentar cantar algo que nos saliera bonito (Osea, nada)… para luego irnos a dormir al glamping.

Amanecimos de nuevo en Kinkara y antes de irnos a desayunar, nos hicieron un tourcito por el jardín mandala donde aprendimos bastante de permacultura y el concepto de farm-to-table.

Luego de desayunar nos fuimos en carro hasta la parte más alta de la propiedad donde nos topamos con una vista panorámica increíble. Aquí estuvimos un ratico para seguir a catarata Las Lajas, que también queda en la propiedad de Kinkara.

Para llegar acercamos el carro al sendero y caminamos como 100m hasta llegar al río, seguimos río arriba por unos 10 minutos hasta llegar a la cascada que estaba chivísima. No dudamos en tirarnos al agua (que estaba bien fría), nos metimos atrás de la caída de agua y chapoteamos tamaño rato hasta que terminamos acostados descansando bajo el sol sobre las piedras.

Para terminar nuestro último día nos devolvímos a almorzar por última vez antes de alistar los chunches para devolvernos a San José… aún sorprendidos de lo chuzo que estaba este hotel llamado y de lo delicioso que estaba todo lo que comimos en Kinkara.

*FECHA PASEO: Octubre 2019