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Se imaginan pasar un finde hospedados en una casa de árbol y además estar rodeado de cataratas, pozas, senderos en una selva súper chiva. Pues nos fuimos volando a la Finca Bellavista, donde la pasamos bomba desde que llegamos…

¿Cómo llegar?
#1 Se toma un vuelo de media hora a Golfito donde pueden tomar un taxi hasta la Finca Bellavista.
#2 Toman la carretera interamericana sur unas 4:30 horas hasta llegar a Piedras Blacas.

Con Waze de aquí hay que seguir la calle como 2km hasta la finca.

¿Qué llevar? Ropa fresca, traje de baño, paño, tenis de trail, sandalias, repelente, bloqueador, snacks, jacket impermeable y excelente actitud.

Distancia:
Mirador: 3.2km
Catarata: 1.5km
Poza: 2.7km

Dificultad: Media

Vehículo: 4×4

Parqueo:

Mascotas:

Camping: No

Contacto:
Finca Bellavista: info@fincabellavista.com no tienen teléfono ellos contestan el mail

Home

Alex Taxi Golfito: 8826-0800

Costo: desde los $100 la noche.

Todo empezó a las 5:00 am en el Juan Santamaría, donde nos iríamos volados (literal) a bordo de un avión de Nature Air en tan solo 40 minutos hasta Golfito. El vuelo fue tremendo, no paramos de ver las montañas y luego de pronto vimos el Océano Pacífico, donde seguimos al lado de la costa hasta ver la majestuosa Península de Osa. Después de esto, aterrizamos en medio de las montañas de Golfito.. .nos apeamos y nos topamos con Alex el taxista que nos llevaría a Finca Bellavista.

Desde el aeropuerto hasta la finca Bellavista duramos unos 45 minutos contando la parada técnica en la pulpe, cuando nos acercamos a la finca el camino se puso empinado y de piedra suelta, pero nada que no pueda superar un carro con doble. Cuando llegamos a la Finca Bellavista nos recibieron súper tuanis en el comedor con un desayuno rajado, comimos como reyes mientras nos terminaron de alistar la habitación.

Los encargados nos explicaron cómo funciona la finca, que realmente es una comunidad de casas y bungalows autosuficientes en los árboles, unidas por senderos, todas en madera, utilizan paneles solares y el agua proviene del mismo bosque donde están construidas. Las construcciones se mimetizan con el entorno y muchas pasan desapercibidas a la vista.

Luego de dejar los chunches en el cuarto, nos alistamos para ir a la catarata y a la poza. Lo primero que hicimos fue ir a la catarata, caminamos por el sendero como media hora, está bien marcado y fácil de seguir hasta la catarata. Cuando llegamos a la catarata subimos hasta llegar a la base. Habían piedras monstruosas, apenas para poner los chunches, y en la parte de abajo fuerte poza para bañarse sobrado.

Después de disfrutar en paleta la catarata, seguimos el sendero hacia otra poza por unos 45 min… el terreno es quebrado, y la humedad es bastante alta así que sudamos bastantillo. Llegamos a la otra poza y sin pensarlo 2 veces nos tiramos de nuevo al agua, que era súper cristalina, y nos quedamos chapoteando hasta que nos dió hambre. Lo bueno es que en el comedor nos dieron un combo de topers llenos de comida deliciosa para todos! Entonces nos servimos fuerte arrocito con atún, ensalada y fresquito para así llenar el tanque, esto nos dejó listos para dormir un ratito sobre las piedras, donde los 4 caímos muertos.

Cuando despertamos, no quedó más que ir de vuelta a nuestro casa de árbol, donde caímos muertos de nuevo hasta la cena. La cena de nuevo estuvo deliciosa, apenas para cargar las pilas del domingo, a las 8 de la noche apagaron la luz y nos fuimos pal sobre.

Al día siguiente desayunamos a las 8 am, pintico con huevo. Después fuimos a alistarnos para caminar hasta el mirador. De camino nos metimos a vinear algunas casas de árbol que estaban vacías y eran chivísimas. Para llegar al mirador solo seguimos por el camino principal hasta que acabara el sendero, y ahí estaba el mirador. En el mirador se veían unas montañas que no eran tampoco como ”qué bruto qué chuzas”… pero si es el lugar perfecto para picniquear y ver aves.

Cuando nos devolvimos llegamos justo al almuerzo, así que comimos y despuesito fuimos a las pozas de la catarata que están como a media hora, para así vegetar un poco y volver más tarde a la habitación para descansar.

Al final de este trip, nos dimos cuenta que Finca Bellavista más que una comunidad de casas de árbol soñadas… es un estilo de vida sostenible, donde se logra un balance entre la naturaleza y la construcción en un entorno exótico natural.

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