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Nos fuimos para Olán en Buenos Aires de Puntarenas a conquistar la cima del Cerro Utyum, el camino fue bastante retador pero al final cada paso valió la pena… realmente un lugar místico y sin igual. Así que no dude en visitar Olán y aportar a la economía local.

¿Cómo llegar?
Agarrar hacia Pérez Zeledón, luego continuar por la Interamericana Sur hasta desviarse a la izquierda en Buenos Aires de Puntarenas. Luego de pasar fincas de piña el camino se pone más complicado mientras se sube hasta llegar a la plaza de deportes de Olán.

Waze: https://waze.com/ul/hd1suf938v

Distancia: 25 km Total

Dificultad: Difícil y técnico

Accesibilidad: No es accesible

¿Qué llevar?
Ropa cómoda para caminar, jacket impermeable, sueter tipo fleece (o que sea buena pal frío), bloqueador solar, tenis de trail o botas, linterna led de cabeza y excelente actitud.

Vehículo: 4×4

Parqueo:

Mascotas: No

Camping: No

Contacto: Olger 8351 5782

Costo: ¢50000 el tour por grupo (no incluye hospedaje ni alimentación)

Para el ascenso del Cerro Utyum hay que ir a Olán, este pequeño pueblo está sobre las montañas y aquí cerca de la plaza de fut se deja el carro parqueado en una propiedad privada. Nosotros llegamos en la noche del viernes y caminamos con focos por una media hora hasta el albergue que es nada más y nada menos que la capilla de las nubes de Olán.

Cuando llegamos al albergue nos recibieron con una cena apenas para darnos energía para alistar todo para caer muertos y descansar porque al día siguiente teníamos que salir a las 3 am. Ya el sábado nos comimos algo rápido y furioso, apenas para no patalear en la primera cuesta. El camino al principio no se ve mucho ya que es prácticamente de noche… pero se pasan un par de ríos y luego se sube mucho mucho mucho.

Pasados las 5 am el cielo se aclaró y fue momento de apagar los focos… esto de amanecer en medio de la montaña se disfruta un montón, tanto así que decidimos detenernos a desayunar casi a la mitad del camino con una vista tremenda. Está parte del camino es bien chiva por las vistas de las montañas.

Continuamos nuestra odisea y luego de pasar por tantas fincas/potreros llegamos al bosque. La llegada a la parte boscosa también es la llegada de cuestas más empinadas, además hay que ir más atento para no salirse del sendero y se sufre bastante por los cuestones que son. Después de caminar un par de horas más, hicimos nuestra última parada para rellenar un poco más de agua y seguir hacia la cima.

Llegando a la parte más alta de la montaña topamos con un bosque de páramo, el sendero es un chuzo pero tiene muchísimo barro, está parte fue un nuevo aire para nosotros porque es el paisaje más bonito de toda la caminata, el tipo de vegetación y los detalles de cada planta son increíbles, parte del camino era sumamente empinadas había que subir de cuatro patas, además aquí nos empezó a llover lo que lo hizo un poco más difícil.

Después de caminar fácilmente una hora por el páramo llegamos a la cima del Cerro Utyum… la cima es una montaña redondeada con vista panorámica increíble. Lo chiva del momento en que llegamos fue que se despejó como por 10 minutos y pudimos disfrutar un poco la vista después de 12 km de subida. Aquí nos dimos un mini descanso acompañado de fuerte almuerzo en la cima, cuando nos pusimos a bajar dejó de llover y se despejó todavía más, así que se veía absolutamente todo… entonces hicimos otra parada para tomar fotos y disfrutar del lugar.

Una vez de vuelta siguió lloviendo y el camino se puso bien entretenido por lo resbaloso y empinado de la bajada. Aún así bajamos muertos de risa manteniendo la buena actitud, al fin de cuentas el trabajo duro ya estaba hecho.

Después de bajar por 4 horas más llegamos al albergue en la capilla de Olán… y nos recibieron con una olla de carne increíble… así que luego de bañarnos fuimos a devorar tan merecida comida.

Al día siguiente amanecimos levemente adoloridos de la caminadota y luego de desayunar hicimos un recorrido obligatorio por el lugar que parece estar sacado de un cuento de hadas.

La cosa es que este lugar esconde rincones místicos súper tuanis, desde las cataratas hasta los cerros que están montaña adentro.

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