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Este paseo fue un chuzo, fuimos al parque nacional menos visitado de Costa Rica, trepamos la montaña con la mejor vista del pacífico central, y lo mejor es que conocimos una comunidad aislada, unida y que lucha por la conservación en conjunto con muchos voluntarios.

¿Cómo llegar?
Villas Mastatal EcoLodge
Con Waze

Vehículo: Preferiblemente carro alto pero un Automóvil puede llegar

¿Parqueo?

Contacto:
Hospedaje en Villas Mastatal
Javier tel:8890-1462
Costo:¢20.000 por persona la noche *Si dice que lo vio en ¡QuéBuenLugar! ¢15.000 por persona
Incluye: Hospedaje y 3 comidas.

Guía caminata:
Randall tel:8443-4137
Costo: ¢5.000

Mascotas:No

¿Qué llevar? Ropa cómoda para caminar, jacket, traje de baño, paño, repelente, bloqueador solar, gorra, hidratación, snacks para picnic.

Distancia: 5km Ida y 5km Vuelta
Dificultad: Alta

Nos fuimos un sábado en la tarde para llegar a dormir en Villas Mastatal en Puriscal, el pueblo de donde salía la caminata, ahí nos recibió Javier para cenar un delicioso plato de comida orgánica plantada en la misma finca. A este lugar llegan las personas para desconectarse de la ciudad, respirar aire fresco, caminar y muchos extranjeros vienen de voluntarios a aprender sobre la permacultura y protección del ambiente. El lugar también tiene acceso a una catarata muy bonita y se puede aprender sobre muchos tipos de cultivos y como ser auto sostenibles. La vibra de este lugar es increíble.

Mientras cenamos nos explicaron un poco como sería nuestra caminata al día siguiente hacia la cima del Cerro Yarcazú en el Parque Nacional La Cangreja. Al día siguiente madrugamos ya que a las 5am teníamos que estar listos y comidos porque nos esperaba nuestro guía Randall, un mae súper buena nota. Nos encaramamos en el carro y nos acercamos hasta la entrada del sendero donde nos acompañaron algunos de los voluntarios que estaban en la finca.

Para la caminata íbamos bien preparados con mucha hidratación y cosas para comer, porque íbamos a estar bastante tiempo caminando y la humedad era alta. En la primera parte se pasa por algunas huertas y potreros ya que el acceso es por una finca privada. Luego el camino se hace cada vez más salvaje hasta llegar a partes de bosque denso y húmedo, clásico de la zona. Tiene partes empinadas pero dentro de lo normal y se hace sin problema.

El guía local nos hizo el viaje tuanis mientras nos mostraba la flora y fauna del lugar como si fuera el patio de su casa. En el recorrido, los primeros kilómetros son bien empinados, luego se baja un poco para al final llegar a la parte más alta.

En el punto más alto del cerro no tuvimos suerte con la vista porque estaba nublado pero sabíamos que era increíble, entonces bajamos unos 500 metros hasta llegar a una loma pelada chivísima. Ahí nos acomodamos, sacamos todo lo necesario para hacer guches con nuestra chef Glori. Luego de un rato y un poco de paciencia se despejó y logramos un chuzo de paisaje, se ve parte de Parrita y Quepos. Llegar hasta este lugar no es sencillo pero la vistada lo vale, relajarse, descansar y comer ahí es sólo bueno.

Luego de disfrutar la cima decidimos bajar e ir de vuelta, estuvimos cerquitica del baldazo. Volvimos a las Villas y almorzamos riquísimo mientras llovía. Luego nos bañamos, nos dormimos un rato para cargar las pilas para la manejada y de vuelta a San José.

FECHA DEL PASEO – Junio 2016

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