Buscar
Search in title
Search in content
Search in excerpt
Filter by Custom Post Type

Nos aventuramos a conocer un par de cataratas que estaban rajadas, clavadas en la montaña de Sarapiquí… les presentamos ¡El Caballón y El Morrón!

¿Cómo llegar?
Se toma la ruta 32 y luego de bajar el cerro hay que doblar la primera entrada a la izquierda hacia Sarapiquí. Después de pasar el Bar Robertos son 2 km hasta encontrar la sodita a mano derecha llamada Restaurante el Valle.

Waze:
https://maps.app.goo.gl/vCPz95rQ4dxdnoHs9

Distancia: 18km Total

Dificultad: Alta

Accesibilidad: No es accesible

¿Qué llevar?Ropa cómoda para caminar mucho, tenis de trail o botas, repelente poderoso, jacket impermeable, bolsa seca, snacks para 8 horas, 2 litros de agua, foco de cabeza y excelente actitud.

Vehículo: 4×4

Parqueo: Si

Mascotas: No

Camping: No

Contacto: Jimmy Jiménez: 8766 3968

Costo: ¢12 000 Incluye desayuno y almuerzo.


Llegamos como a las 7:30 a la soda para toparnos para desayunar fuerte pintico con Jimmy (nuestro guía) y otros amigos que se apuntaron a la aventura.

Luego manejamos hacia el punto de inicio que estaba como a 25 minutos por una calle toda chiva, algunas partes con barro pero nada que nuestro Vitara no pudiera superar con facilidad.
Aquí nos bajamos y nos pusimos a caminar parriba entre potreros por casi 3 km donde nos comenzamos a internar en denso bosque tropical lluvioso. Hicimos una pequeña parada en un ranchito para tomar agua y luego continuamos.
Durante la caminata escuchamos el sonido de la lluvia acercarse hasta que nos cayó el primer baldazo, por suerte metimos todo en bolsas secas para evitar joder los aparatos eléctricos.

Luego de 3 horas de caminar por la jungla nos acercamos a la catarata El Caballón… para llegar había que agarrarse de árboles, raíces y cuerdas hasta bajar a la tierra firme al pie de la catarata.

La brisa en conjunto con el sonido provocada por el cataratón es algo impactante, y no dudamos en tirarnos al agua. Mientras nadamos otros caminaban por detrás de la caída de agua hasta lograr dar la vuelta y saltar hacia la poza al lado del chorro.

Después de chapotear hicimos el primer picnic y le cantamos cumpleaños a Glori con bolitas de cornflakes (le gustan mucho), para luego ir continuar a la otra catarata.

Para llegar a la otra caminamos total como hora y media, nos devolvimos por el mismo camino y luego nos desviamos hasta llegar a una bajada larguiiisima donde también había que agarrarse de raíces y piedras hasta llegar a al nivel del río.

Esta otra catarata llamada El Morrón es del mismo río, también suuper chuza con 2 caídas de agua y sabrosa poza frente a ella, con espacio para sentarse y apreciarla comiendo alguito. También encontramos un trampolín natural (árbol caído) de donde se tiró tavo para gozarlo en paleta.

Luego de estar aquí como media hora disfrutando nos pusimos a caminar de vuelta por unas 2 horas más con muchísima lluvia hasta que al puritico final escampó apenas para llegar al carro y cambiarnos por ropita seca.

Terminamos el día agotados y con hambre… pero con una satisfacción incalculable de haber conocido tremendo lugar acompañados de gente chivísima.

*FECHA PASEO: Noviembre 2019

Favorito Del Mes