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Nos fuimos a descubrir la zona de Biolley que pega nada más y nada menos que con el Parque Internacional La amistad que se extiende hasta Panamá, un lugar increíble, con maravillas naturales y proyectos chivisimas que lo sorprenderán.

¿Cómo llegar?
Se agarra por la carretera interamericana sur, pasando por San Isidro de Pérez Zeledón, luego hay que continuar al lado del Terraba hasta llegar el desvío que va hacia San Vito. Luego de una media hora se hace hay que girar a la izquierda para así llegar a Biolley.

WAZE:  https://waze.com/ul/hd1sgqkdy4

Distancia:
Catarata 5 km
Parque Internacional La Amistad 3km

Dificultad: Moderada

Accesibilidad: No Accesible

¿Qué llevar?Ropa fresca y cómoda, tenis de trail, paño, traje de baño, varias mudadas, repelente, bloqueador solar, botella de agua, snacks y excelente actitud.

Vehículo:Carro alto

Parqueo: Si

Mascotas: No

Camping: No

Contacto: ASOMOBI 2200-4250

Costo:
Hospedaje ¢10000
Desayuno ¢2500
Almuerzo/Cena ¢3500

A mitad de Semana Santa cambiamos la playa por la montaña. Así que nos fuimos directito de Pavones a Biolley. Llegamos en la noche a ASOMOBI y nos recibieron con una cena de lujo apenas para descansar después de ese largo viaje. Al día siguiente desayunamos como a las 6 am para salir pasadas las 7 hacia una catarata montaña arriba.

Alistamos todos los chunches y nos pusimos a caminar a buen paso con Víctor que fue nuestro guía. Al principio se camina por una calle de lastre entre fincas con una vista chivísima. Había buen sol y el lugar es bastante húmedo, además en esta primera parte no hay nada de sombra hasta llegar a la entrada del sendero que baja al río de la catarata, así que lleven buena gorra, bloqueador e hidratación.

El sendero está en buen estado, bien marcado y no tuvimos ningún problema en llegar abajo. En el bosque es más rico caminar porque hay sombrita sabrosa, además es pura bajada y se ven pájaros vacilones. Una vez abajo, se camina un toque al lado del río hasta llegar a la catarata llamada La Cueva, se llama así porque parece que tiene una cueva debajo del chorro. La catarata es pequeña pero súper chiva rodeada de mucha vegetación, eso sí el agua es más fría de lo que uno esperaría. Igual como siempre nos metimos, le dimos sin miedo, solo tuvimos que escuchar los gritos de Tavo un rato. Aquí aprovechamos para hacer una merienda y nos dieron unos apretados de carambola increíbles. Después de acá fuimos a otras cascadas en el mismo río pero más abajo con unas pozas tremendas, aquí estuvimos un ratote hasta que nos empezó a dar hambre entonces alistamos chunches para irnos.

Justo antes de irnos de vuelta tuvimos un pequeño retraso ya que se me desmontó (Trejos) el hombro intentando escalar una piedrota, (en realidad me resbalé con una piedrilla) por dicha entre los 4 pegando gritos logramos devolver mi hombro a su sitio y salir del sendero sin necesidad de que Tavo me subiera a caballito.

Pasó el drama de mi hombro y nos fuimos de vuelta a ASOMOBI para almorzar… Luego del almuerzo nos fuimos a conocer el proceso del café y la historia de cómo comenzó el proyecto de este ejemplar grupo de mujeres de Biolley. Luego del tourcito del café cerramos tomando cafecito mientras caía el sol frente al balcón de ASOMOBI.

Al día siguiente nos chaineamos desde temprano para ir a caminar un poco por el Parque Internacional La Amistad, de camino pasamos conociendo a un señor que hace chocolates de manera totalmente artesanal, desde la cosecha de las frutas de cacao hasta el secado y molido de los granos.

Después de acá llegamos a la entrada del Parque Nacional La Amistad, aquí nos untamos bloqueador + repelente y salimos a caminar por el sendero donde vimos un montón de pajaritos en un bosque que nos dejó con ganas de volver a conocer más. Terminado el recorrido en el sendero del parque nos fuimos a almorzar a ASOPROLA.

Cuando llegamos a ASOPROLA nos topamos con un lugar super loco, parecido a una obra de Gaudí tropicalizada, super chiva… hasta los baños eran increíbles. Fue así que nos contaron de Pancho, el es quien diseña estas loqueras y con ayuda de voluntarios van construyendo el proyecto utilizando todo tipo de desechos logrando algo súper tuanis.

Una vez comidos nos fuimos a conocer al famosísimo Pancho, el nos recibió en su casa que parece más un museo de chunches, de lejos parece un desmadre, pero una vez ahí uno se da cuenta que todo tiene su lugar, desde teles viejos, raíces de café, motos, carros hasta boyas traídas desde la Isla del Coco… así que no dude visitar a este gran personaje si viene por acá. Después de donde Pancho nos fuimos de vuelta a ASOMOBI para descansar un rato ya que al día siguiente nos íbamos de vuelta a San José para votar.

Biolley es un lugar bien chiva pero realmente lo mejor son las personas que viven ahí, quedamos impresionados de lo empunchados que son, casi que todas las familias tienen algún emprendimiento que con mucho esfuerzo logran salir adelante. En fin la vibra es tan tuanis que hacen que el lugar sea mil veces más chiva. Es un lugar que hay que visitar para entender.

PD: no fuimos a la heladería que dicen que es la mejor del mundo porque estaba cerrada.

FECHA DE PASEO: MARZO 2018

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