Justo al borde de la desembocadura del río Tempisque y a tan solo 20 km de Bagaces, se encuentra uno de los humedales más grandes e importantes de Costa Rica. El Parque Nacional Palo Verde es un refugio clave para aves migratorias y un paraíso para quienes aman la naturaleza. Sus senderos recorren un bosque seco tropical lleno de vida y paisajes que sorprenden a cada paso. Es un lugar silencioso, caluroso y lleno de detalles si te das el tiempo de observar.
🥾 Experiencia
En la ruta hacia Liberia, pasando por Bagaces, tomamos el desvío hacia Palo Verde. La calle de lastre está en buen estado y el camino ya es parte del paseo, lleno de fincas de arroz y montañas suaves que enmarcan el horizonte.
Una vez en la entrada, nos explicaron las rutas y, por falta de tiempo, elegimos el Sendero La Roca. Luego de 10 minutos más de manejo, llegamos al rótulo, parqueamos bajo la sombra de unos árboles donde había una pandilla de congos observándonos, y comenzamos a caminar.
El sendero es corto (unos 500 m), pero está rodeado de vegetación seca y sonidos que te conectan con la tierra. Subiendo una loma, encontramos una enorme piedra caliza con gradas de perling que nos llevaron a la cima… ¡Y qué vista! Desde ahí se ve todo el parque y el humedal principal. Es un paisaje brutal que recompensa cada gota de sudor.
Después de tomar mil fotos, bajamos con calma y decidimos que vamos a volver: el lugar tiene muchísimo por explorar, y es perfecto para una mañana de senderismo, observación de aves o incluso bici.
