Introducción El Pacuare es uno de los ríos más populares para hacer rafting en Costa Rica, así que decidimos ir a comprobar por qué esta experiencia cargada de adrenalina nunca pasa de moda.
Experiencia
Salimos a las 6:30 am desde las oficinas de Ríos Tropicales, cambiamos el carro por una buseta y fuimos a recoger a otros aventureros. Tomamos la escénica ruta 32 hacia Guápiles y antes del túnel ya íbamos dormidos. Nos despertamos llegando a la base de operaciones, donde devoramos un pintico con huevo, frutas y un café para recargar baterías antes de continuar.
El recorrido hasta el río Pacuare es increíble. Las calles serpentean por la montaña hasta llegar a una finca desde donde bajamos al cañón del río. Ahí nos topamos con muchas balsas y personas preparándose para la aventura.
Nos pusimos el equipo, agarramos el remo y nos dividimos en equipos de 6 personas por balsa. El guía dio las instrucciones de seguridad y practicamos algunos movimientos en el agua antes de lanzarnos río abajo.
Durante el recorrido, permanecimos en grupo y recorrimos los rápidos del Pacuare entre un bosque virgen. El paisaje es simplemente majestuoso: montañas, cataratas, piedras gigantes, árboles caídos, hoteles de montaña, acantilados y zonas de bosque emergente.
Tuvimos un par de momentos épicos: el papá de Glori se cayó y luego yo también salí volando, pero en menos de 5 segundos ya estábamos de regreso con la tripulación.
Durante las casi 4 horas de rafting no paramos en tierra, salvo en un punto increíble con una piedra gigante que dividía la montaña, donde flotamos y nos relajamos. Más adelante el río se hizo más ancho, vimos restos de la vía del tren y pasamos bajo el puente de la autopista que va a Limón. El tour terminó en Ríos Tropicales, donde almorzamos antes de volver dormidos a San José.
