Un día al aire libre en la Cordillera de Talamanca El Cerro de la Muerte esconde múltiples lugares para disfrutar de un día al aire libre, y en esta ocasión nos dimos la vuelta por dos joyitas poco conocidas: Laguna Manuel , ubicada en Santa María de Dota, y un cierre de lujo con una vista épica desde las antenas del cerro . Naturaleza, aire fresco, vistas increíbles y la magia de andar de paseo sin mucha planificación.
Así fue nuestro paseo a Laguna Manuel y las Antenas
Laguna Don Manuel
Salimos temprano y tomamos la carretera Florencio del Castillo hacia Cartago, luego giramos hacia la ruta del Cerro de la Muerte y manejamos unos 45 minutos, pasando por el parque eólico de Los Santos. Llegamos a la gasolinera El Empalme, donde tomamos a la derecha hacia Santa María de Dota.
El camino tiene vistas muy lindas, pero lo mejor fue llegar a este lugar llamado Laguna Manuel, que parece salido de un cuento. Un señor simpático nos recibió y de inmediato nos dio buena vibra.
Nos cobraron la entrada (₡1500), y aunque se puede subir caminando, el camino estaba tan bueno que decidimos subir en carro los 1.5 km. Cuando llegamos a la cima nos sorprendimos: ¡un lago escondido en medio del bosque!
Hay mesas de picnic, baños, y una paz total. Se ven ranas, patos salvajes y ardillas. Es el tipo de lugar para caminar, subirse a los árboles, buscar moras, comerse una manzana o simplemente tirarse al zacate y respirar profundo.
Santa María de Dota
Después de la laguna, bajamos a conocer el centro de Santa María de Dota. El lugar tiene una atmósfera muy tranquila y se dice que tiene el mejor café de Costa Rica. Ideal para parar, tomar algo y pasear por el pueblo.
Antenas del Cerro de la Muerte
Ya con hambre, nos fuimos al Chespiritos 24/7 a comer como reyes. Luego, sin pensarlo mucho, decidimos cerrar el paseo con una parada diferente: un lugar místico, sin hiking intenso, pero con una vista épica.
Karlita nos mostró una foto en Google de las antenas del Cerro y dijimos: “¡Vamos!”. Manejamos unos 25 minutos por una calle de lastre, entre neblina espesa. Llegamos al final, caminamos unos 25 metros y al fondo... ¡una vista impresionante!
Subimos sobre unas piedras gigantes y vimos una panorámica completa de la cordillera de Talamanca. Si hay suerte se ve el Chirripó y a la derecha el Océano Pacífico.
Y así, con chocolatito caliente en el carro (porque el frío se siente a más de 3400 msnm), cerramos el día con broche de oro. Aire puro, paisajes chivísimos y muchas risas. Como siempre: la pasamos bomba.
Laguna Manuel y las antenas del Cerro de la Muerte son el plan perfecto para un paseo relajado, sin tanto esfuerzo, pero con toda la recompensa.
