¿Te imaginás pasar un finde durmiendo en una casa de árbol , rodeado de cataratas, pozas y senderos en una selva exótica? Bueno, eso hicimos en la mágica Finca Bellavista , y la verdad: ¡la pasamos bomba desde que llegamos hasta que nos fuimos! Esta comunidad autosostenible en el corazón del bosque te hace vivir como en otro mundo... literal.
🌳 Nuestra experiencia en Finca Bellavista
Todo empezó bien temprano, a las 5:00 am en el Juan Santamaría, donde nos montamos en un vuelo de Nature Air. Desde las alturas vimos montañas, costa y al final la majestuosa Península de Osa. El aterrizaje en Golfito fue entre montañas, y ahí nos estaba esperando Alex el taxista, quien nos llevó hasta la finca.
El camino se pone empinado y de piedra suelta al final, así que recomendado llevar 4x4. Apenas llegamos a la finca nos recibieron con un desayuno rajado en el comedor comunitario mientras nos alistaban el cuarto.
Nos explicaron que Finca Bellavista es más que un hotel: es una comunidad de casas autosostenibles en los árboles, conectadas por senderos. Todo está hecho de madera, utilizan paneles solares, y el agua viene del bosque. Todo tan mimetizado que ni se ve desde lejos.
Después de dejar los chunches en la habitación, nos fuimos de una para la catarata. La caminata es fácil, como de media hora, y el sendero está bien marcado. Al llegar, vimos una poza brutal al pie de una caída de agua impresionante. Las piedras gigantes eran perfectas para descansar, y la poza… ¡perfecta para darse el primer chapuzón!
De ahí seguimos por un sendero algo más quebrado hasta llegar a otra poza en unos 45 minutos. La humedad era intensa, así que el baño en agua cristalina fue doblemente refrescante. Nos quedamos chapoteando hasta que el hambre nos llamó.
Por suerte, en el comedor nos habían armado un combo de topers con arrocito con atún, ensalada y fresquito. Luego de comer, nos dormimos un ratito sobre las piedras como siestuquis tropicales.
Volvimos a nuestra casa de árbol para descansar hasta la cena (que estuvo igual de buena). A las 8 p.m. apagaron las luces y todo quedó sumido en una tranquilidad salvaje total... pal sobre directo.
🌄 Domingo de mirador y pozas
Después de un desayuno con pintico y huevo a las 8 a.m., nos preparamos para la caminata hacia el mirador. En el camino nos metimos a curiosear algunas casas de árbol vacías que estaban chivísimas. El sendero al mirador es directo, y aunque las vistas no son de infarto, es ideal para picniquear y avistar aves.
Al regresar, comimos de nuevo y en la tarde fuimos a las pozas cercanas a la catarata para relajarnos antes de empacar. El agua helada y la calma del bosque fueron el broche de oro del trip.
💬 Conclusión
Finca Bellavista no es solo un hospedaje: es una forma de vida.
Una experiencia sostenible, mágica y reconectante, donde la naturaleza es protagonista y vos te convertís en parte de ella. Si alguna vez soñaste con vivir entre los árboles... aquí se hace realidad. 🌳✨
