En el corazón del Cerro de la Muerte , entre nubes y bosque encantado, se esconde un rincón de pura paz: la catarata del río Savegre . Este lugar en San Gerardo de Dota parece sacado de un cuento... solo faltan las hadas. Ideal para caminar en silencio, mojarse los pies en agua helada y almorzar trucha fresca con sabor a hogar.
🌲 Nuestra experiencia en la Catarata del Savegre
Salimos temprano rumbo al Cerro de la Muerte, con un cielo despejado y un paisaje tan increíble que dan ganas de parar cada 5 minutos a tomar fotos. A medida que uno baja hacia San Gerardo de Dota, el ambiente se transforma: la luz, el silencio, los árboles… todo cambia.
Después de pasar el portón, comenzamos a caminar por un camino ancho bajo sombra, cruzamos un puentecito y a los 300 metros llegamos a unas piletas donde crían truchas. Desde ahí el sendero se vuelve más estrecho, más verde y siempre acompaña el sonido del río Savegre, cristalino y rápido.
La primera parada mágica fue después de unos 30 minutos: unas piedras gigantescas con mini cuevas por donde el agua se filtra. Ahí nos quedamos un rato jugando como chiquillos, explorando y tomando fotos.
Seguimos bajando por el sendero hasta llegar a la catarata principal: un salto de más de 20 metros de pura potencia, y un agua helada nivel anuncio de Heineken. No es recomendable nadar ahí porque hay corrientes traicioneras, pero sí se vale mojarse los pies para sentir el toque vikingo del agua Savegre.
🍽️ Bonus delicioso: Soda Doña Marlen
De regreso, con hambre y cara de "dimos todo", fuimos a Soda Doña Marlen. Está subiendo a mano izquierda, se deja el carro abajo y se sube por unas gradas llenas de suculentas (que además venden a mil colones 😍).
Ahí todo fue mágico: la trucha local preparada de todas las formas posibles (a la plancha, al ajillo, empanizada…), cada bocado era gloria. Y para cerrar con broche de oro, arroz con leche casero coronado con miel de chiverre. Literal: felicidad servida en plato.
