Esta zona de Guápiles es una mina de cataratas chuzas que hay que descubrir.Una vez más gracias al Gran Don Hugo llegamos a esta catarata que hace mucho tiempo queríamos ir pero no habíamos podíamos llegar. Aquí se cumple el famoso dicho “persevera y vencerás” después de varios intentos finalmente logramos llegar a Chindama y todo el tiempo de espera valió la pena.
🥾 Nuestra experiencia
Salimos bien temprano desde San José porque Don Hugo nos advirtió que la caminata era larga (unas 3 horas solo de ida) y que por los aguaceros, era mejor devolverse antes de las 2:00 p.m. Nos encontramos con él en su casa y luego nos dirigimos a una finca cercana donde dejamos los carros. Ahí nos encontramos con dos baquianos más: Jaime, un amigo de Don Hugo, y dos gringos aventureros que han recorrido muchísimas cataratas en Costa Rica y venían por la famosa Chindama.
La caminata empezó fuerte, con una “pared” de barro que prácticamente había que escalar. Por dicha, había un cable metálico para ayudarse y aunque intimidante, fue posible subirla. El bosque estaba chivísima y al poco rato escuchamos el sonido del río Mercedes, una joyita de aguas cristalinas que cruzamos varias veces. Eso sí, ¡las piedras parecían jabón! Así que tuvimos que ir paso a paso, con mucha cautela y equilibrio.
Después de un rato de bosque, barro y río, Don Hugo nos advirtió que estábamos cerca y que lo que íbamos a ver nos haría soñar. ¡Y no se equivocó! La Catarata Chindama es una caída de agua gigantesca, rodeada de piedras enormes y mucho verde. El sonido es brutal, el agua cae con fuerza y la energía del lugar es simplemente mágica.
Ahí empezó el ritual: fotos, videos, selfies… y, por supuesto, Tavo y Jorge se lanzaron al agua como buenos valientes. El resto prefirió tertuliar desde la orilla, disfrutando el paisaje. Luego sacamos la comida y unos guches para agarrar fuerzas para el regreso. Ya con el estómago lleno y el corazón contento, emprendimos el camino de vuelta. Por dicha no llovió, y de paso nos topamos con un tucán hermoso. 🐦
Una vez más, Guápiles nos dejó con la boca abierta. Y lo mejor: con ganas de seguir descubriendo sus secretos.
🗓️ Fecha del paseo: Abril 2016
