Nos fuimos a conocer una catarata y pozas chivísimas escondidas en una finca de Turrialba para arriba, a pesar de la lluvia continuamos nuestro paseo hasta que al final escampó y la pasamos increíble. Que el mal clima no los deje sentados, agarren los chunches y sáquense a pasear, porque todo es cuestión de actitud
Salimos temprano hacia Santa Cruz de Turrialba, nosotros nos fuimos primero hacia el Irazú y de camino pusimos el link de waze para así no irnos por Turrialba centro (es más cansado), cerca de Guayabo. Luego de manejar aproximadamente 2:30 con lluvias intermitentes llegamos a la casa de Tatiana (anfitriona de este paseo) donde nos recibieron con tortilla de queso palmeada,huevo, natillita y queso Turrialba de Turrialba con cafecito para cargar pilas.
Luego esperar casi 1 hora para que dejara de llover finalmente escampó y nos pusimos a caminar por la finca. El sendero que va a la catarata pasa por una pequeña lechería artesanal (para que suene hipster). Luego se baja una cuestita, se pasa por una quebrada y se vuelve a subir un potrero para luego toparse con el bosque que protege el río Caño Seco.
Para llegar a la primera catarata se baja por un sendero máximo 200m un poco quebrado, la llegada a la catarata es impactante, la caída de agua es bastante alta y cuando fuimos topamos con la suerte, tal vez no tan buena que estaba bien llena de agua por las lluvias, lo que generaba una llovizna super refrescante, pero no nos pudimos meter por lo crecido que estaba. Normalmente uno se puede bañar en la catarata sin ningún problema y está chivísima. Aquí estuvimos como 20 minutos ya que queríamos conocer las pozas arriba de ella entonces nos pusimos a caminar de vuelta al potrero de arriba, además ya nos estaba dando frío.
Las pozas están como a 20 minutos de la catarata, primero se sube por un potrero y luego hay que bajar por un sendero en construcción (posiblemente ya está listo), entonces a nosotros nos tocó bajar de culito hasta llegar a la poza. Las pozas son perfectas, tienen el agua cristalina y la caída de agua es pequeñita, además hay bastante espacio para poner los bultos, armar un picnic o quedarse chilleando.Estuvimos máximo media hora aquí y nos alistamos para irnos porque notamos que el río estaba creciendo y no queríamos jalarnos un susto con una cabeza de agua.
Cuando ya íbamos por el potrero caminando de vuelta comenzó a llover, entonces llegamos mojados a la casa donde nos cambiamos por ropita seca y luego nos comimos una bandeja de chicharrón con yuca de chuparse los dedos. Una vez llenos nos alistamos para devolvernos a San José, contentos por haber visitado un lugar nuevo, con gente linda que nos recibe y nos trata como de la familia.
